I
Lejana y ausente
mi dulce serrana
de mirar ardiente.
Ausente y lejana
mi tierna paisana:
Dime,
¿dónde podré, mañana,
encontrar tu corazón caliente?
II
¡Vámonos pa´l monte,
mi serranita!
La ciudad no te gusta,
ya me lo has dicho:
quieres una casita
llena de flores
y una vaquita
de dos colores.
¡Vámonos pa´l monte,
mi serranita!
La ciudad no te gusta
ya me lo has dicho:
quieres un costurero
y un dedal de plata
y una cunita
por si hace falta.
¡Vámonos pa´l monte,
mi serranita!
III
¡Toma mi corazón,
mi señora,
es tuyo!
Ordénale danzar en torno a tu pollera,
exígele borrar la oscuridad de tus ojeras
y que prenda de todos tus cabellos
la dulzura de su ritmo pajarero.
¡Toma mi corazón,
mi señora,
es tuyo!
No tengas miedo
de imponer tus deseos
a quien estrictamente
sólo a ti pertenece.
No temas, no, por él.
Por su felicidad, no temas,
que el pobrecillo es libre
sólo cuando te obedece!
miércoles, 3 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario