viernes, 30 de octubre de 2009

Lámpara votiva - XXVI


Un frío amanecer, los parientes y los amigos, y aun las hermanas y los hermanos, me dijeron que te habías ido y que ya no volvería a verte. Levanté, inquisidor, la mirada y entonces las nubes, las estrellas y los cielos clamaron: "¡No es cierto!"


No hay comentarios:

Publicar un comentario