domingo, 18 de octubre de 2009

Cartas tardías - V


Sábado nuevamente, y nuevamente tarde oscura y la garúa acostumbrada en Lima. Clase de Estadística. Tú, como siempre, llegas puntual. Yo, como algunas veces, tarde aunque con el corazón en la mano, ansioso por verte; sí sólo por verte (¿para qué nos vamos a engañar, no?). Y junto a ti, siempre; muchas veces (¡qué pena!) en dos carpetas diferentes; y a veces (¡gracias, Dios mío!) en una de aquellas que llamaban en nuestros años "bi-personales." Y juntos, juntos (¡yeah, yeah, yeah!, como The Beatles (www.youtube.com/watch?v=NzJ2NKp23WU), mirándonos.


¿Después de la clase vamos al cine? … Me miras, cómplice … Sí, …¡al cine, cinemeros!


Y tú me pides la libreta de apuntes y yo me hago de rogar. Entonces pones el título de la película, unos puntos suspensivos y un círculo; dentro de él pondremos, luego de una ardua discusión, un calificativo. Llegamos, ahora sí, los dos, puntuales; nunca nos gustó llegar tarde para la función. Y justamente cuando entramos a la sala, buscando un buen lugar, empieza a sonar una canción de los 70´s (como dicen ahora). Y yo con el corazón ya en la garganta: “Aquí, aquí”. Nos sentamos (y ya no importó entonces la película, ni el sitio, ni la desviación estándar, ni la regresión múltiple, ni nada, sólo tú, tú, tú, …) y me entregaste tu manito suave, perfecta, mía, … hecha puñito para que yo la rodee, la posea, la envuelva, la adore, …


He vuelto luego de muchos años, solo, a otro cinema (ya no existen nuestros cinemas), a otra ubicación, a otra función, a "otro todo” y viene a mi mente aquella canción que jamás pensamos, en aquellos días, que alguna vez iba a parecerse a nuestra historia, amiga mía, que ya no estás. Y, quise escuchar nuevamente a Leonardo Favio (http://www.youtube.com/watch?v=tLWZ-XGKM80&feature=related).


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