jueves, 29 de octubre de 2009

La felicidad que te debo


La felicidad que te debo

ya no la puedo pagar!


De dónde iba yo a sacar

zafiros de finos orientes

para poder así coronar

tu dignísima y alta frente.


La felicidad que te debo

ya no la puedo pagar!


Dime tú, amor y reina mía,

de dónde iba yo acopiar

la tan delicada ambrosía

digna de tu paladar.


La felicidad que te debo

ya no la puedo pagar!


Y cómo, dime, yo ahora podría,

con esta triste alma desganada,

componer la más simple melodía,

un poema o apenas una sosa tonada.


La felicidad que te debo

ya no la puedo pagar!


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