Como los rayos del sol que atraviesan sin pena la densa pared de sombras y nubes de la noche agónica; así te pido, amor mío, que descorras la cortina de dudas y esperas que anegan mi alma para que pueda yo bañarme de tu presencia multánime.
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No solo el corazon es necio cuando se nos va un amor bueno de las manos, se derrumba el mundo y morimos lento.
ResponderEliminarEl corazon no piensa, solo arde como el fuego, se quema lentamente nuestra mente al pensar en aquella alma buena que dejamos ir sin amarle de verdad como ella merece, luego salen las culpas y el trajinar de siempre.