domingo, 3 de enero de 2010

Yo no sabía querer ...


Antes de ti,
cuando yo besaba
-si de verdad besé-
todo me sabía a nada.

Y cuando al cielo miraba
y me bañaba un resplandor,
yo nunca me figuraba
que esa luz era de Dios.

Y así mis días se iban
sin saber nada de amores;
huérfano yo me dormía
de tu piel y sus tremores.

Aunque si lo pienso bien
quién sabe en algún momento
pude experimentar tal vez
como un pálido sentimiento.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Pero la verdad sea dicha:
¡Yo no sabía querer
hasta que besé tus labios!


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