sábado, 15 de agosto de 2009

Saber que me quieres


Reina purísima,
dueña de todo lo mío,
sosiega mis angustias.

Corona de todas mis audacias,
apacienta mis arrojos.

Reposo de todas mis batallas,
restaña mis heridas.

Y,
¡déjame,
otra vez,
saber que me quieres!

1 comentario:

  1. Las espinas hicieron daño a mi alma perdida, entregada mientras mi sangre corria.
    El monte abrio el cielo dejando salir su voz entre caminos para enseñarme el sacrificio.
    La paciencia me llevo despacio a las manos de Job, caminos abiertos dejaron las heridas de Juan el Bautista, sus ojos miraban su destino frio y cruel entre danzas alegres de una mujer.
    Coronas de llanto adornaron el palacio mientras la muchedumbre le cambiaba.

    Pasajes muy biblicos llenos de verdades que nos llevan a reflexionar sobre el castigo, la traicion, el lamento y el silencio, todos ellos constituidos en una oracion para ver lineas llenas de sabiduria que nos llevan atraves de la historia de hombres que plasmaron el camino y para aprender de cada uno de los actos pasados.

    Felicitaciones, muy buenas

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