Cuando tú vivías en mi casa yo era muy feliz. Éramos como dos pajaritos que se acurrucaban bajo un manto de estrellas y fantasías. Y ¡qué alegres amanecíamos cuando dormíamos juntos!
(Al despedirnos, un beso;
al encontrarnos, un beso.
Un infinito rosario de besos
fue uniéndonos para siempre ...)
Y cuántas veces, herido y con el desánimo a cuestas, me allegaba al nido con el solo anhelo de contemplarme en tus ojos y buscar en tu confortador abrazo la medida exacta de mi consuelo. Y qué bien sabías tú serenar mis abatimientos. Y cómo brillaban tus ojos cuando enaltecías hasta la más baladí de mis victorias. Nada era para mí, entonces, imposible de conseguir. Y, juntos, fuimos construyendo el nido, a una vez tierno y fuerte, y aprendimos a elevarnos hasta los confines de la vida y mirar con ilusión el futuro.
[… Silencio …]
Esta tarde fría de invierno soso, he vuelto, otra vez, a buscarte. Y ya no estabas ... Pronuncio, entonces, esta oración:
Dios de las montañas, de las estrellas y los vientos,
Amo y Señor de todo lo visto y lo creído,
Dios de todo lo posible y lo imposible,
¡devuélveme a mi pajarita!
El portento de los encantos de seguro devolvera a la pajarita alejandola del silencio, el nido tibio entre besos le lleva a tu casa, lindas lineas acompañada de una oracion llena de esperanzas, a sabiendas que cuando se crece se vuela lejos del nido, lejos de la casa.
ResponderEliminarInteresante cada paso nos lleva por la vida de los seres humanos donde a cada uno nos pasa lo mismo y entre estrellas vemos aparecer un mundo nuevo cada dia donde no siempre son las mismas estrellas y la encantadora luna permitiendonos ver la tierra sobre su rostro blanco y ver lo verde y lo azul de nuestro planeta.
Me gusto muchisimo, recorde una oracion de uno de epilogos de la Santa Biblia, pasajes llenos de sabiduria donde los canticos nos revelan que el pasado se repite, espero volver a visitarte, nuevamente felicitaciones.