Un atardecer de Mayo, mi Reina me dijo: “Muchas gracias, peregrino. Ya me voy.” Y yo hice como que no le había escuchado. Entonces, los mares, el Sol y las estrellas, me dijeron: “No temas, hermano, siempre estaremos contigo”. Pero llegó el dolor y su cruel soplido hizo temblar la llama de mi esperanza.
jueves, 16 de julio de 2009
"Ya me voy"
Un atardecer de Mayo, mi Reina me dijo: “Muchas gracias, peregrino. Ya me voy.” Y yo hice como que no le había escuchado. Entonces, los mares, el Sol y las estrellas, me dijeron: “No temas, hermano, siempre estaremos contigo”. Pero llegó el dolor y su cruel soplido hizo temblar la llama de mi esperanza.
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