viernes, 19 de abril de 2013

Lámpara votiva - CXXVII


No solamente tus palabras,
sino la forma en que me llamabas 
y tu especial manera de decir que sí.

No solamente tus ojos,
sino la luz de tus miradas al atardecer
y el dulce presagio de tus párpados apagándose.

No solamente tu piel,
sino el calor de la sangre en tus labios
y el latido de esa extensa patria donde me supe vivo.
 

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