En cada misa pedia por el descanso de mi amor eterno, mis lagrimas corrieron mientras en el templo me encontraba, con devocion evocaba cada oracion suya y mis manos cayeron lentamente sobre la pila bendita y al cielo mira con angustia, no aceptaba su fallecimiento.
En cada misa pedia por el descanso de mi amor eterno, mis lagrimas corrieron mientras en el templo me encontraba, con devocion evocaba cada oracion suya y mis manos cayeron lentamente sobre la pila bendita y al cielo mira con angustia, no aceptaba su fallecimiento.
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