Sólo a ti te lo podía decir porque sólo tú dejas todo lo que estás haciendo para escucharme y te quedas mirándome con esos ojos tan tuyos de ti que son míos, y que me miran como si tú fueras yo mismo. Sólo a ti te lo podía decir: que te amo, que quiero darte mi vida, mis días y mi aliento, que quiero abrazarte por fuera y por dentro. Te lo dije y tus labios se encendieron como un ramillete de claveles encarnados, y tu alma me dijo que “sí”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario