¡En cada instante, en cada edad y en cada amanecer, vagué insomne queriendo encontrarte! Y me pareció vana mi búsqueda. No llegaban tu mirada, tus manos, ni tu beso, ... Al fin, como un jubiloso relámpago apareciste en mi vida y supe del porqué de mis latidos y mis trabajos. Hoy que ha vuelto el extravío, persigo a tientas un rendez-vous evanescente en lontananza.
sábado, 3 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario