sábado, 3 de abril de 2010

Lámpara votiva - LVII


¡En cada instante, en cada edad y en cada amanecer, vagué insomne queriendo encontrarte! Y me pareció vana mi búsqueda. No llegaban tu mirada, tus manos, ni tu beso, ... Al fin, como un jubiloso relámpago apareciste en mi vida y supe del porqué de mis latidos y mis trabajos. Hoy que ha vuelto el extravío, persigo a tientas un rendez-vous evanescente en lontananza.

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