domingo, 21 de febrero de 2010
Lámpara votiva - XLIX
Aún quedaban
apacibles tardes de sábado
y palpitaba aún,
en nuestros labios,
una multitud
de besos fantásticos.
Enternecidos "te quiero"
persistían ansiosos
por ser pronunciados
al oído,
en tardes estivales.
Casi todo
quedaba por vivir.
Ahora,
la rompiente marea,
los vientos y los pájaros,
han vuelto
y
tú
no vuelves.
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La primavera se llena de aromas como el primer beso, las mariposas revolotean dentro de nuestro cuerpo..., el amor nace y con ello, el sufrimiento.
ResponderEliminarCon los besos se oye el cantar de pajaros, la vibracion de los cuerpos con el calor de los besos, las caricias y todo el ritual del enamoramiento.
El besar con pasion nos lleva lejos...., mas alla de cualquier frontera donde el susurrar del viento nos trae el perfume de los cuerpos que se entregan con amor y luego se convierte en eterno.