Dicen por allí que Juan XXIII en un momento cumbre de su entrega sacerdotal, frente a la tumba de San Pedro, dijo: "Que mi secreto sea sólo mío". Hoy, frente a los años que están delante de mí, digo: "Que el secreto de mi amor sea sólo mío".
sábado, 7 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario